
Roja cereza
Blanca pureza
Mano inocente
Fruta indolente
Juegas a comerlas,
y entre tanto
te cuelgas pendientes.
Dos ramitas, dos bolitas
cuelgan caprichosas
y coquetas
de tus lindas orejas.
Inocencia soñadora
que juegas a ser mujer.
Fruta sensual y hermosa,
roja como la sangre
que tus labios mancha.
Caprichos de la vida
que conjugan
la inocencia de una niña.
Con la hermosura
de una fruta pecadora,
y tan sabrosa…

Angels Martínez
Mayo 2010